
Durante la Guerra "Kolntus-Emin", ambos bandos luchaban sin piedad por el poder del Imperio ancestral. Ambos se creÃan con el derecho legÃtimo de ser herederos del mismo. No les importaban ni las respuestas que podrÃa guardar, ni que misteriosa cultura y tecnologÃa habÃa quedado enterada cuando la tierra se lo trago.
Desde los dÃas de la Guerra de las facciones "Faction Wars", el odio ciego entre ambos bandos habÃa crecido a niveles más allá de lo emocional. Hasta en sus estructuras fÃsicas se habÃa consagrado el conflicto de ideologÃas, manipulación genética contra la integración nano mecánica.
Y ahora culminaba en una guerra, con una furia nunca antes vista en un conflicto entre continentes de este mundo. Alentada por el reciente hallazgo del la capital enterrada del Imperio Antiguo.

Los sucesos que llevaron a esta guerra tenÃan su origen en el descubrimiento de la antigua ciudad de sus antepasados, que en un su dÃa habÃa sido el corazón del Imperio Antiguo.
Los Brenodi habÃan descubierto las ruinas y no estaban dispuestos a compartir el hallazgo con los Jekotian. Una feroz movilización empezó, en la que ambos lados formaron lÃneas de combate, cerca de las ruinas, desde donde podÃan lanzar sus ataques inÃciales. Era tal la tensión en el cara a cara, que el menor error podrÃa desencadenar la guerra. Pero, de momento ambos lados consiguieron mantener la calma.
Hasta que de nuevo la tierra empezó a temblar. Cuando empezaron los terremotos, cada soldado tenÃa en mente la misma conclusión, que habÃa llegado el fin de los dÃas tal y como habÃa sucedido en el pasado con el Imperio Antiguo.
Los Jekotian no pudieron contener más su rabia, y su aparato militar. Sus lÃneas de tanques y formaciones de tropas, se lanzaron sobre los atrincherados Brenodi. Lucharon tan feroces que en un principio los Brenodi fueron abrumados. Los Brenodi se reagruparon y lanzaron un contraataque que consiguió estancar la máquina de guerra de los Jekotian.
Mientras que la batalla se habÃa ralentizado y se vio envuelta en un estancamiento, la actividad sÃsmica habÃa aumentado y empezó a amenazar los centros con mayor población en cada continente. La conclusión de que el fin era inevitable se apodero de los Jekotian. Estos iniciaron batallas a través de todo el mundo, con la intención de asegurarse que su enemigo durante siglos, los Brenodi, también encontrara su fin junto a ellos. Incluso desplegaron su arsenal de armas nucleares ya obsoletas, y trataron de golpear a los Brenodi, a pesar de que sabÃan que era inútil. Mientras los misiles surcaban los cielos deslizándose hacia sus objetivos, fueron destruidos por el viejo sistema anti-misiles de los Brenodi. Este sistema seguia completamente funcional y recientemente se habÃa actualizado, aunque habÃa estado sin uso desde el estancamiento de la última guerra Hay que apuntar que dicho estancamiento fue el causante del comienzo de la carrera armamentÃstica en el sector de las armas genéticas. Los Jekotian habÃan sentenciado su propio fin, y ahora, finalmente, estaba llegando. Su ejército aun seguÃa luchando, y socavaron profundamente las fuerzas de los Brenodi, pero no pudieron hacer nada para evitar los terremotos que finalmente llegarÃan al corazón de la civilización Jekotian. Su capital se derrumbó, y la que fuera una vez impresionante silueta se habÃa reducido a escombros. ...